Antonio Cañero
EN la Puerta Osario estuvo la casa familiar de Manuel Cañero Velasco, comandante del Ejército y profesor de equitación en un picadero de su propiedad. En el número 31 de esa calle, nacieron Arturo, Manuel, Carmen y, el 1 de enero de 1885, Antonio Cañero Baena. Los tres varones heredaron la vinculación del padre al caballo, sentimental y profesionalmente.
Salvo que casó con María Morales Vida, poco se ha escrito de la faceta personal de Cañero; como contrapartida, casi nada queda por decir de su trayectoria como rejoneador, un arte en donde fue auténtico revolucionario, maestro y propulsor de nuevos caminos, desde los 28 años en que aparecen las primeras noticias de él.
Dice la enciclopedia Espasa que comenzó "toreando a pie como afición, pero debido a varios accidentes graves, se dedicó a torear a caballo en corridas benéficas". Aunque se sabe que sufrió tremendas cogidas, como la que le destrozó ambos muslos en Córdoba en enero de 1917, el resto de su biografía invita a pensar más en la vocación que en la circunstancia, dada la pasión familiar por el caballo, el profundo conocimiento de ese mundo, el peso de las yeguadas en la ciudad que le vio nacer y su coincidencia con grandes rejoneadores portugueses, como Ruy de Camara, maestro en tierras peruanas de la mítica Conchita Cintrón.
El arte de colocar rejones y banderillas era, según los expertos, una costumbre de nobles que desaparece de los ruedos patrios con los borbones, mientras prevalece y crece en Portugal. Se mantiene en el campo y en fiestas privadas de la aristocracia, como apunta Montis, hasta llegar al duque de Hornachuelos que, "en unión de otros distinguidos jóvenes, organizaba encerronas al amanecer, en el circo de Los Tejares". En esas fiestas privadas, comienza Cañero a exhibir su arte en el rejoneo, siendo oficial del Ejército y profesor de equitación, para acabar reintroduciéndolo en la fiesta taurina, por la puerta grande.
El rejoneador cordobés, debutó el 14 de octubre de 1921, siendo desde ese día pionero en banderillear a dos manos y en matar con el estoque desde el caballo, cuando no remataba la faena pie a tierra. Ataviado con un, entonces novedoso, atuendo de traje corto y sombrero cordobés, creó escuela en grandes figuras, como Joao Nuncio o Simao de Vega, José García Carranza (el tristemente célebre Pepe El Algabeño) y el mismísimo Juan Belmonte.
Sería en 1922 cuando actuó en 22 festejos como profesional, a los que se sumaron los 60 de 1924. En ese año, coincidiendo con la Feria de Mayo, la crítica del diario La Voz decía, bajo el titular "El caballista Antonio Cañero y…pare usted de contar" que en el festejo primero sólo su actuación tuvo interés y en ambos toros, el público, la premió con una "ovación clamorosa". En la segunda, en medio de una crítica feroz a la gestión de Márquez y Facultades se apostillaba: "El triunfo grande e indiscutible ha correspondido al gran rejoneador Antonio Cañero".
En 1925 da un salto triunfal a Portugal; un año más tarde, sufre una grave cogida en Bilbao; en 1928 hace las américas con idéntico éxito y se retira en el 36. Aquel verano solicita su ingreso voluntario en el Ejército, tras la rebelión militar. Parte de su trayectoria, se recoge ya en distintas obras de Moreno Gómez. En 1936: El Genocidio franquista en Córdoba, dice el historiador que, el 23 de julio era capitán y encabezaba por primera vez al grupo de jinetes, que a caballo y al amanecer, provocaron junto a tres baterías de artillería, el primer ataque de los golpistas a la Almodóvar del Río republicana. Era el mismo "Batallón de Voluntarios de Córdoba, al mando del teniente coronel retirado Pedro Luengo Benítez y del rejoneador Antonio Cañero", volverían el día 21 de agosto, tras el bombardeo sobre Córdoba, desatando "crueles represalias". Luego de recibir su armamento y correajes "por envío directo de Queipo de Llano, el Escuadrón de Córdoba, conocido también como el de Cañero o del Amanecer, se integró en el Batallón Gran Capitán formado por "falangistas, jóvenes de acción popular y otras procedencias oligárquicas"; el del rejoneador era de "caballistas, guardas rurales, aperadores de fincas y señoritos aficionados a la equitación".
Estos y otros "méritos" de guerra del capitán Cañero dejarían en los cordobeses el imborrable recuerdo del Escuadrón del Amanecer, y en su carrera militar, un salto de dos escalafones; pues alcanzó el grado de teniente coronel sin pasar por el de comandante.
En los años 50, la transacción con el Ayuntamiento de unos terrenos de su propiedad, bautizaron un barrio con su apellido. Llevaba años retirado en su finca la Viñuela, donde una dolencia cardiaca acabó con su vida el 21 de febrero de 1952. Tras una misa en San Lorenzo, cuatro caballos enjaezados trasladaron su cuerpo al cementerio de San Rafael, en un cortejo tan fúnebre como solitario.
viernes, 29 de mayo de 2015
viernes, 8 de mayo de 2015
El caballo que ama a los toros
El caballo que ama los toros
«CAGANCHO» ha hecho historia. El rejoneador lo compró a precio de saldo y pronto descubrió una facultad única en el equino: instintivamente coloca al toro a la distancia justa
«CAGANCHO» ha hecho historia. El rejoneador lo compró a precio de saldo y pronto descubrió una facultad única en el equino: instintivamente coloca al toro a la distancia justa
CARLOS CRIVELL
Pablo Hermoso de Mendoza nunca olvidará el viaje que hizo en 1990, a Portugal, para debutar en el país lusitano. Era un joven torero a caballo que iniciaba su andadura. Fue a Portugal para torear en una plaza portátil en un festejo que no llegó a celebrarse por culpa de la lluvia. Se acercó a la casa de Brito Páez, un jinete portugués, para ver si había algo que mereciera la pena.Allí, en la cuadras estaba Cagancho, todavía joven con apenas cuatro años. Cagancho había llegado hasta allí como consecuencia de un regalo que recibió Brito por haber enseñado a montar a caballo a Ana Batista, más tarde rejoneadora.
Pablo vio todos los caballos de la cuadra. Cagancho no era el más vistoso, pero tenía buenos orígenes. Preguntó su precio y le pareció barato, unos 1.700 euros. Era hijo de un caballo prestigioso, Nilo, y hermano de otros caballos toreros muy reconocidos. De todos los que tenía allí Brito Páez, ese caballo cuatralbo era el único que entraba dentro de sus posibilidades económicas.Así llegó a manos de Pablo este lusitano de hechuras poco toreras, no muy alto, que con el tiempo llegaría a ser el más famoso del mundo del rejoneo.
Hermoso de Mendoza se lo llevó y le puso el nombre con el que pasará a la historia. Su cuadra no era todavía muy lujosa, pero quería que todos sus equinos tuvieran por nombre el de alguna celebridad del toreo. A este castaño oscuro traído de Portugal le pondría Cagancho, en recuerdo del genial torero gitano Joaquín Rodríguez.
El rejoneador navarro se llevó a Estella a su nuevo caballo y se percató pronto de que era muy pesado de movimientos, le faltaban flexibilidad y velocidad. En la temporada de 1991 comienza a salir en algunas plazas en el último tercio de la lidia, cuando ya se supone que el cansancio del toro permite que el caballo sea menos veloz. El caballo no se muestra a gusto en la cara de los toros. La lidia en esos momentos exige llegar muy cerca.Cagancho no destaca e incluso comienza a tropezar más de la cuenta con las reses.
«Estaba casi seguro de que me había equivocado. Lo retiré de las plazas después de una tarde desafortunada en Egea de los Caballeros (Zaragoza). Al final de ese año de 1991 lo saqué un día para poner un par de banderillas largas. Mi sorpresa fue que le puse en un sitio distinto, frente al toro y más cerca, y el caballo denotaba que estaba más alegre y seguro. El caballo era otro distinto y empezó a mejorar», recuerda.
A partir de esa temporada y mucho más con la llegada de 1992, Cagancho se transforma. El caballo gana virtudes cada día y desarrolla el galope a dos pistas de costado con una elegancia que le convierte en la estrella que se conoce. «Las carreras a dos pistas se pueden enseñar a todos los caballos a base de doma, pero Cagancho tiene una condición diferente, porque templa a los toros mucho y muestra esa punta de reacción cuando está en peligro porque un toro se acerca demasiado. Es como una máquina diseñada para llevar a los toros a una distancia justa y nunca se aumenta o disminuye.Ese temple es lo que le ha dado fama».
Fue en Pamplona, temporada 1992, cuando sale un toro muy difícil y Pablo Hermoso se percata de que tiene en sus manos un verdadero talismán. Resuelve la papeleta con valor y facilidad y su propietario queda convencido de la clase de animal que ha llegado a sus manos. «Su progresión fue enorme, hasta el punto de que por entonces ya lo hacía todo. Me permitía hacer toda la lidia, lo que ocurre es que eso no se hace porque no lo soportarían. Por entonces, los buenos aficionados empiezan a hablar de Cagancho, pero fue en una corrida en 1993, en Colmenar Viejo (Madrid), y luego en un toro que maté en Zaragoza cuando todo el mundo se hizo eco de sus virtudes y la gente comenzó a conocerlo por su nombre».
Han sido 11 temporadas de comunión perfecta entre jinete y caballo.Desde 1991, ambos han paseado juntos por el mundo logrando éxitos de clamor. Pablo no es capaz de destacar unas cuantas tardes, «aunque es verdad que la mañana del rabo en Sevilla el día 25 de abril de 1999 no se me podrá olvidar nunca».
A raíz de la explosión de Cagancho, los rejoneadores comenzaron a buscar en su familia a algunos equinos con sus mismas condiciones.El propio Hermoso de Mendoza ha tenido hasta ocho hermanos, «y los ha habido muy buenos, como Gallo, Chicuelo, Danubio. Han desarrollado algunas de sus cualidades pero no todas».
La conjunción entre caballo y caballero es muy fuerte, «hasta el punto de que a Cagancho no lo ha montado nadie desde que está conmigo, salvo mi mujer. No sé qué podría ocurrir si otro lo monta para torear. Es verdad que a mí me conoce y que muchas veces se adelanta a mis órdenes, algo que al principio me llamaba mucho la atención, aunque ahora ya lo conozco y sé que él siempre sabe lo que tiene que hacer».
Se va Cagancho y deja a Pablo Hermoso en la cumbre del rejoneo.Nadie pone en duda que el caballero de Estella está destinado a ser una figura de época, pero también es cierto que el encuentro con este caballo ha precipitado las cosas. Conforman una pareja única. Cagancho ha ido dejando paso a otros equinos, incluso muchas tardes no ha salido a las plazas, aunque ello no gustaba a los públicos, que siempre querían ver a ese corcel de andares cansinos, como si saliera triste, pero que se transformaba en la cara del toro para escribir páginas de toreo ecuestre que no se podrán olvidar.
Pablo vio todos los caballos de la cuadra. Cagancho no era el más vistoso, pero tenía buenos orígenes. Preguntó su precio y le pareció barato, unos 1.700 euros. Era hijo de un caballo prestigioso, Nilo, y hermano de otros caballos toreros muy reconocidos. De todos los que tenía allí Brito Páez, ese caballo cuatralbo era el único que entraba dentro de sus posibilidades económicas.Así llegó a manos de Pablo este lusitano de hechuras poco toreras, no muy alto, que con el tiempo llegaría a ser el más famoso del mundo del rejoneo.
Hermoso de Mendoza se lo llevó y le puso el nombre con el que pasará a la historia. Su cuadra no era todavía muy lujosa, pero quería que todos sus equinos tuvieran por nombre el de alguna celebridad del toreo. A este castaño oscuro traído de Portugal le pondría Cagancho, en recuerdo del genial torero gitano Joaquín Rodríguez.
El rejoneador navarro se llevó a Estella a su nuevo caballo y se percató pronto de que era muy pesado de movimientos, le faltaban flexibilidad y velocidad. En la temporada de 1991 comienza a salir en algunas plazas en el último tercio de la lidia, cuando ya se supone que el cansancio del toro permite que el caballo sea menos veloz. El caballo no se muestra a gusto en la cara de los toros. La lidia en esos momentos exige llegar muy cerca.Cagancho no destaca e incluso comienza a tropezar más de la cuenta con las reses.
«Estaba casi seguro de que me había equivocado. Lo retiré de las plazas después de una tarde desafortunada en Egea de los Caballeros (Zaragoza). Al final de ese año de 1991 lo saqué un día para poner un par de banderillas largas. Mi sorpresa fue que le puse en un sitio distinto, frente al toro y más cerca, y el caballo denotaba que estaba más alegre y seguro. El caballo era otro distinto y empezó a mejorar», recuerda.
A partir de esa temporada y mucho más con la llegada de 1992, Cagancho se transforma. El caballo gana virtudes cada día y desarrolla el galope a dos pistas de costado con una elegancia que le convierte en la estrella que se conoce. «Las carreras a dos pistas se pueden enseñar a todos los caballos a base de doma, pero Cagancho tiene una condición diferente, porque templa a los toros mucho y muestra esa punta de reacción cuando está en peligro porque un toro se acerca demasiado. Es como una máquina diseñada para llevar a los toros a una distancia justa y nunca se aumenta o disminuye.Ese temple es lo que le ha dado fama».
Fue en Pamplona, temporada 1992, cuando sale un toro muy difícil y Pablo Hermoso se percata de que tiene en sus manos un verdadero talismán. Resuelve la papeleta con valor y facilidad y su propietario queda convencido de la clase de animal que ha llegado a sus manos. «Su progresión fue enorme, hasta el punto de que por entonces ya lo hacía todo. Me permitía hacer toda la lidia, lo que ocurre es que eso no se hace porque no lo soportarían. Por entonces, los buenos aficionados empiezan a hablar de Cagancho, pero fue en una corrida en 1993, en Colmenar Viejo (Madrid), y luego en un toro que maté en Zaragoza cuando todo el mundo se hizo eco de sus virtudes y la gente comenzó a conocerlo por su nombre».
Han sido 11 temporadas de comunión perfecta entre jinete y caballo.Desde 1991, ambos han paseado juntos por el mundo logrando éxitos de clamor. Pablo no es capaz de destacar unas cuantas tardes, «aunque es verdad que la mañana del rabo en Sevilla el día 25 de abril de 1999 no se me podrá olvidar nunca».
A raíz de la explosión de Cagancho, los rejoneadores comenzaron a buscar en su familia a algunos equinos con sus mismas condiciones.El propio Hermoso de Mendoza ha tenido hasta ocho hermanos, «y los ha habido muy buenos, como Gallo, Chicuelo, Danubio. Han desarrollado algunas de sus cualidades pero no todas».
La conjunción entre caballo y caballero es muy fuerte, «hasta el punto de que a Cagancho no lo ha montado nadie desde que está conmigo, salvo mi mujer. No sé qué podría ocurrir si otro lo monta para torear. Es verdad que a mí me conoce y que muchas veces se adelanta a mis órdenes, algo que al principio me llamaba mucho la atención, aunque ahora ya lo conozco y sé que él siempre sabe lo que tiene que hacer».
Se va Cagancho y deja a Pablo Hermoso en la cumbre del rejoneo.Nadie pone en duda que el caballero de Estella está destinado a ser una figura de época, pero también es cierto que el encuentro con este caballo ha precipitado las cosas. Conforman una pareja única. Cagancho ha ido dejando paso a otros equinos, incluso muchas tardes no ha salido a las plazas, aunque ello no gustaba a los públicos, que siempre querían ver a ese corcel de andares cansinos, como si saliera triste, pero que se transformaba en la cara del toro para escribir páginas de toreo ecuestre que no se podrán olvidar.
Alvaro Domecq
Álvaro nació en una familia aristocratica de Jerez de la Frontera en 1917. Era hijo de Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, y María Díez Gutíerrez-O'Neale. Desde pequeño vivió el ambiente taurino en su casa, y se aficionó al caballo.
Estudió con los jesuitas de Chamartín en Madrid, y continuó el bachillerato entre Burdeos (Francia) y Estremoz (Portugal).
Su padre, que había enviudado, adquirió en 1930 la ganadería del Duque de Veragua.
Comenzó a estudiar Derecho en las universidades de Granada y Sevilla, aunque la Guerra Civil interrumpió sus estudios. Posteriormente obtuvo el título de abogado,2pero abandonó pronto el Derecho para dedicarse a los caballos y toros de la nueva ganadería de su padre, entre los que transcurrieron los años de su juventud. Además del rejoneo, crece en él la afición al toreo. En 1935 hizo su primer paseíllo en la plaza de Santander, en un espectáculo benéfico.
Cuando en 1937 fallece su padre, él se hace cargo de las bodegas de la familia. No abandona, sin embargo, lo que es la vocación de su vida, que le iba a dar fama como torero a caballo.
Los primeros años de su andadura fueron para lidiar reses en festivales, pero ya en 1943 comenzó a participar en festejos taurinos. En la temporada de 1944 abrió el paseíllo en 50 funciones en los principales cosos españoles, como Las Ventas. Aquella temporada obtuvo importantes triunfos, como en Santander, el 20 de agosto.
El 11 de octubre de 1945 recibió la Cruz de la Orden Civil de la Beneficencia como distinción por sus numerosas participaciones en festivales benéficos.
Álvaro siguió en activo como rejoneador durante las temporadas de 1948 y 1949, para retirarse en la de 1950. Pero su actividad como rejoneador tendría nuevas apariciones, como la del 1 de septiembre de 1960 en El Puerto de Santa María, para conceder una simbólica alternativa a su hijo Álvaro Domecq Romero, o el 11 de septiembre de 1988 en Ronda para dar la alternativa a su nieto Luis Domecq (su última actuación en público).
Después de su retirada, y sin abandonar el mundo taurino, dirigió su atención hacia la política. Fue alcalde de Jerez entre 1952 y 1957, y presidente de la Diputación de Cádiz de 1957 a 1967, además de procurador en Cortes.
A la muerte de su padre, Álvaro había vendido su parte de la ganadería familiar con la idea de crear una ganadería nueva. En 1957 compró el hierro de Salvador Suárez Ternero y reses a Curro Chica y posteriormente a Carlos Núñez. La ganadería, que al principio anunció como Valcargado, pasó a llamarse Torrestrella. Más adelante añadió algo de Jandilla, procedente de la ganadería que su hermano había legado a sus sobrinos.
Con el paso del tiempo, los torrestrellas fueron toros con hechuras y comportamientos muy definidos, de forma que Torrestrella se convierte en un encaste personal. La creación de este hierro es la gran obra ganadera de Álvaro Domecq, cuyos conocimientos lo convirtieron en un encaste sobresaliente entre las mejores vacadas bravas de España y acreedor de numerosos premios en las ferias más importantes.3 De esta ganadería han surgido muchas otras que se formaron con su sangre. La figura del patriarca familiar fue decisiva para la afición de sus sobrinos Juan Pedro, Borja y Fernando, que en la actualidad son los propietarios de Juan Pedro Domecq, Jandilla y Zalduendo.
La finca familiar de Los Alburejos se convirtió en un centro de referencia para el toreo. Allí, Álvaro puso empeño en la mejora de la especie, y sacó adelante algunos experimentos pioneros en su momento, como la conservación de la simiente de los toros para utilizarla en la fecundación in vitro.1
Falleció el 5 de octubre de 2005 en su finca de Los Alburejos, a los 88 años de edad. El Ayuntamiento de Jerez, del que era alcalde honorario y perpetuo, decretó tres días de luto oficial. Su hijo Álvaro Domecq Romero siguió la tradición y fue un excelente rejoneador desde su presentación en Ronda en 1959 hasta su despedida en Jerez el 12 de octubre de 1985. Sus nietos, hijos de su hija Fabiola, Luis y Antonio, también son rejoneadores.
Fermin Bohórquez
FERMÍN BOHÓRQUEZ ESCRIBANO
Nacido el 12 de septiembre de 1933 en Sevilla, Fermín Bohórquez Escribano forma parte de una de esas dinastías añejas relacionadas con el mundo del toro. Su padre era ganadero de reses bravas y esto le hace estar desde niño muy cerca de los toros y, por supuesto, también de los caballos. Sin embargo, no comienza a rejonear a una edad demasiado temprana, ya que su primera actuación en público se produce cuando contaba con 26 años, en un festival benéfico celebrado en Ubrique (Cádiz), de septiembre de 1959. En él se lidiaron astados de su padre y logró un importante triunfo, acompañado en el ruedo por Álvaro Domecq
Su debut profesional tiene lugar dos años después, el 1 de junio de 1961, en Pamplona, con reses del hierro familiar, mientras que su primera actuación en Madrid la lleva a cabo el 20 de mayo de 1962, en la Feria de San Isidro. De nuevo se enfrenta a un astado de su padre, completando una tarde en la que actuaron Manolo Vázquez, Curro Romero y Alfredo Leal con toros de Carlos Núñez. Si durante la década de los sesenta ya comienza a despuntar entre los toreros de a caballo, durante los 70 se consagra definitivamente como una de las figuras del momento. Esto se debe a los numerosos triunfos que obtiene en plazas importantes como la de Sevilla, donde logró el Trofeo Maestranza al mejor rejoneador en la Feria de 1970 y en la de 1972. En estos años suma alrededor de 30 tardes por temporada, cifra que va reduciendo poco a poco por voluntad propia.
En el invierno de 1981-2 viaja a América para actuar en Colombia, Perú y Ecuador y a su vuelta ha España mantiene su buen tono. Un ejemplo de ello es la corrida celebrada en Córdoba el 28 de mayo de 1983, donde tras escuchar los tres avisos en su primer toro corta dos orejas en collera con Joao Moura. En 1984 vuelven a aumentar sus actuaciones hasta un total de 25 y una de las tardes más importantes de la temporada es la de Huelva, el 31 de julio, cuando logra salir en hombros tras haber cortado dos orejas a los ejemplares que le correspondieron del hierro de Concha y Sierra
En 1985 el número de sus actuaciones retoma la dirección descendente, pero lo logrado durante sus más de veinte años en la profesión le proporciona el reconocimiento de los aficionados. Un ejemplo especial de este reconocimiento es la concesión de la Medalla de Plata de Cantabria por la citada comunidad, medalla que le fue impuesta durante un festival benéfico celebrado en Santander el 30 de agosto de 1985, festival en el que actuó por primera vez su hijo, Fermín Bohórquez Domecq. Poco se prodiga Fermín Bohórquez en los últimos años de la década de los ochenta, tan poco que en 1989 tan sólo actúa una tarde, aumentando a 3 en 1990 y manteniéndose inactivo durante la temporada de 1991. Después, tan sólo se le ha podido ver en algunas ocasiones especiales, como el festejo celebrado en el Puerto de Santa María el 20 de agosto de 1992, una corrida nocturna en la que interviene de forma especial en algunos toros, junto a su hijo, Javier Buendía y los hermanos Domecq.
La siguiente temporada es cuando decide decir adiós definitivamente a los ruedos, actuando tres tardes, y despidiéndose en Jerez el día 9 de octubre, en un festejo televisado donde estuvieron presentes ocho rejoneadores. Al finalizar el mismo fue sacado en hombros por sus compañeros. Desde entonces, Fermín Bohórquez se encuentra volcado en su faceta de ganadero y tiene la satisfacción de ver cómo su hijo continúa en los ruedos con la tradición familiar que él inició.
Nacido el 12 de septiembre de 1933 en Sevilla, Fermín Bohórquez Escribano forma parte de una de esas dinastías añejas relacionadas con el mundo del toro. Su padre era ganadero de reses bravas y esto le hace estar desde niño muy cerca de los toros y, por supuesto, también de los caballos. Sin embargo, no comienza a rejonear a una edad demasiado temprana, ya que su primera actuación en público se produce cuando contaba con 26 años, en un festival benéfico celebrado en Ubrique (Cádiz), de septiembre de 1959. En él se lidiaron astados de su padre y logró un importante triunfo, acompañado en el ruedo por Álvaro Domecq
Su debut profesional tiene lugar dos años después, el 1 de junio de 1961, en Pamplona, con reses del hierro familiar, mientras que su primera actuación en Madrid la lleva a cabo el 20 de mayo de 1962, en la Feria de San Isidro. De nuevo se enfrenta a un astado de su padre, completando una tarde en la que actuaron Manolo Vázquez, Curro Romero y Alfredo Leal con toros de Carlos Núñez. Si durante la década de los sesenta ya comienza a despuntar entre los toreros de a caballo, durante los 70 se consagra definitivamente como una de las figuras del momento. Esto se debe a los numerosos triunfos que obtiene en plazas importantes como la de Sevilla, donde logró el Trofeo Maestranza al mejor rejoneador en la Feria de 1970 y en la de 1972. En estos años suma alrededor de 30 tardes por temporada, cifra que va reduciendo poco a poco por voluntad propia.
En el invierno de 1981-2 viaja a América para actuar en Colombia, Perú y Ecuador y a su vuelta ha España mantiene su buen tono. Un ejemplo de ello es la corrida celebrada en Córdoba el 28 de mayo de 1983, donde tras escuchar los tres avisos en su primer toro corta dos orejas en collera con Joao Moura. En 1984 vuelven a aumentar sus actuaciones hasta un total de 25 y una de las tardes más importantes de la temporada es la de Huelva, el 31 de julio, cuando logra salir en hombros tras haber cortado dos orejas a los ejemplares que le correspondieron del hierro de Concha y Sierra
En 1985 el número de sus actuaciones retoma la dirección descendente, pero lo logrado durante sus más de veinte años en la profesión le proporciona el reconocimiento de los aficionados. Un ejemplo especial de este reconocimiento es la concesión de la Medalla de Plata de Cantabria por la citada comunidad, medalla que le fue impuesta durante un festival benéfico celebrado en Santander el 30 de agosto de 1985, festival en el que actuó por primera vez su hijo, Fermín Bohórquez Domecq. Poco se prodiga Fermín Bohórquez en los últimos años de la década de los ochenta, tan poco que en 1989 tan sólo actúa una tarde, aumentando a 3 en 1990 y manteniéndose inactivo durante la temporada de 1991. Después, tan sólo se le ha podido ver en algunas ocasiones especiales, como el festejo celebrado en el Puerto de Santa María el 20 de agosto de 1992, una corrida nocturna en la que interviene de forma especial en algunos toros, junto a su hijo, Javier Buendía y los hermanos Domecq.
La siguiente temporada es cuando decide decir adiós definitivamente a los ruedos, actuando tres tardes, y despidiéndose en Jerez el día 9 de octubre, en un festejo televisado donde estuvieron presentes ocho rejoneadores. Al finalizar el mismo fue sacado en hombros por sus compañeros. Desde entonces, Fermín Bohórquez se encuentra volcado en su faceta de ganadero y tiene la satisfacción de ver cómo su hijo continúa en los ruedos con la tradición familiar que él inició.
Andi Cartagena
Andi Cartagena
Rejoneador establecido ya en la cumbre del rejoneo, lleva varias temporadas en activo en las que la regularidad ha sido el denominador común.
Desde su debut en Nimes, en el año 96, el sobrino de Ginés Cartagena se colocó ya en la cima, toreando 54 festejos en esa temporada, y rozando los noventa en las restantes.
A lo largo de su corta carrera ha ido experimentando una notable evolución técnica que le ha aportado una mayor serenidad, aunque eso no ha supuesto la renuncia a la espectacularidad que lleva en la sangre. El suyo es un toreo de un corte diferente, con un estilo personal y fresco. Andrés Céspedes González nació en Benidorm el 30 de Diciembre de 1980. Su tío era el malogrado Gines Cartagena y su padre iba con él como mozo de espadas.En la actualidad Martínez Uranga y Alejandro da Silva son los en cargados de dirigir su carrera como apoderados.
Carrera Profesional
La tarde de su presentación en público el 24 de febrero de 1996, enNimes, un festival homenaje a su tio Gines en el que salio lanzado por su frescura y buen hacer, fue una de las más importantes de su carrera.
La temporada del 97 fue la de su alternativa, que tomó en la Feria deCastellón cortando una oreja a un toro de Guardiola. El 26 de agosto tuvo una destacada actuación en Bilbao con una mala corrida de Félix Hernández, y el 31 de ese mismo mes cortó un rabo en la plaza jienense de Linares.
En la temporada del 98 destaca la faena a un toro de Sánchez Cobaleda al que cortó las dos orejas en la Feria de Mayo en Jerez. Dos días más tarde abrió la puerta grande en la Feria deSan Isidro tras cortar una oreja en solitario y otra en la collera que formó con Moura.
Otra tarde importante fue la del 14 de junio, en la que salió en hombros de la plaza de Barcelona. El 15 de agosto toreó dos corridas seguidas: por la mañana en Dax, donde cortó tres orejas a una corrida deSánchez Cobaleda, y por la tarde en Bilbao, donde consiguió una de un toro de Murube.
La temporada del 99 la acabó el primero en el escalafón con una colección de triunfos en las primeras plazas, como Castellón, Valencia, Nimes, Málaga, Albacete, Murcia, Huelva, Huesca o Jerez. Pero las más importantes fueron las dos orejas que cortó el 29 de mayo en San isidro a un patas blancas de Sánchez Cobaleda, que le sirvió para abrir la puerta grande de Las Ventas; y la faena de Zaragoza el 10 de octubre donde también salió en hombros.
La temporada 2000 fue una de las más extensas en cuanto a número de festejos: 81 corridas, 137 orejas y 12 rabos. Destacaron las tardes de Dax el 15 de agosto, la de El Puerto de Santa María el 15 de agosto y su actuación en la feria de Murcia, entre otros muchos
triunfos como Granada, León, Plasencia, Cáceres, etc.
El año 2001 comenzó con un importante éxito en la Monumental de México, donde cortó orejas a toros de La Soledad el 4 de febrero. Salió a hombros en Castellón, Valencia, Málaga, El Puerto de Santa María, Cuenca, Murcia… además de triunfar en casi todas las plazas de tercera. Pero lo más marcado de esta temporada fueron sus tardes en Madrid. En la primera, en la feria de San Isidro, estuvo a punto de salir a hombros. Cortó una oreja a su primer toro y le obligaron a dar varias vueltas al ruedo en su segundo tras la negativa del presidente a concederle la oreja.
Después en la feria de Otoño se desquitó cortando tres orejas a ejemplares de Julio de la Puerta.
En la temporada 2002 redujo el número de actuaciones pero manteniendo el nivel alto en cuanto a éxitos, en 61 tardes cortó 123 orejas y 13 rabos. Lo más destacado, sin duda, fueron las dos orejas que cortó en la Maestranza de Sevilla el 21 de abril a un toro de Pallarés. Otras faenas importantes tuvieron como escenario las plazas deCórdoba, Albacete, Murcia y Jaén.
El 2003 fue también un gran año de éxitos en la que mantuvo el numero de corridas y aumentando eso si el numero de orejas cortadas una faena importante fue la de la feria de julio en Valencia como las tardes en Madrid y Sevilla.
En la temporada 2004 lidio un total de 61 corridas saliendo en hombros en 50 de ellas brillando la tarde de Albacete cortándole las dos orejas a un gran ejemplar de Don Fermín Bohórquez las tres orejas de Ciudad Real y recogiendo muchos premios como triunfador de grandes ferias.
El año 2005 fue magistral toreando 62 corridas en España y sumando otros 15 festejos por el sur de América quedando triunfador en casi todas las ferias internacionales. Gran tarde fue la de Ronda donde desorejo su lote de Benítez Cubero , la de Dax no fue para menos en la que corto 3 apéndices de un encierro de Galache y sus nombrados triunfos en Arles, Sevilla, el puerto de Santamaría, Nimes, Badajoz, Alicante, Burgos, Tarragona, Mejanes, Valencia, Santander, Huelva y Valladolid entre otras tantas plazas.
En la temporada 2006 fue la tarde mas polémica recordada en Madrid tras la negativa del palco de conceder la segunda oreja del encierro de Flores Tassara. Grandes tardes fueron las dos de Málaga cortando tres y dos orejas respectivamente , la de Castellón en la que se llevó el triunfador de la feria, León , Vitoria, Dax, Valladolid, Albacete, Murcia y el rabo en Zafra que le puso el colofón a una gran temporada.
La gran remontada en la tarde de Murcia es lo mas anecdótico de la temporada 2007 después de lo mal que se le había puesto la tarde y lo bien que la supo sacar adelante cortándole un rabo al toro de Fermín Bohórquez. Una temporada que como la tarde de Murcia fue de menos a mas y acabo triunfando en todas la ferias como: Alicante, Badajoz y Algeciras en las que hizo un doblete histórico tras torear en ambas ferias el mismo día las tres orejas de León, Huelva, Dax, El Puerto de Santamaría, el mano a mano deAntequera, Valladolid, Murcia y Zaragoza.
La temporada 2008 fue sin duda alguna la mas trascendental tras el triunfo rotundo en Madrid que le proclamó como triunfador del ciclo Isidril. Empezó la feria como acabo la temporada con triunfo y grande, se anunciaba enCastellón con una corrida de los Espartales y le corto las dos orejas quedando triunfador de la feria, otra gran tarde fue la de Valencia en Fallas, Málaga, Sevilla, Córdoba, Alicante que si no llega a ser por los aceros le habría cortado un rabo al buen toro de Fermín, León, El Puerto de Santamaría, Olivenza, la gran tarde de Málagacortándole 3 apéndices a la corrida de Cubero, Valladolid, Murcia y Jaén en la que corto dos orejas aun complicado toro de Tassara.
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